Las empanadas argentinas son un pilar de la gastronomía argentina, pequeños paquetes de masa rellenos de carne cortada a cuchillo, cebolla, especias y aceitunas que se hornean hasta quedar dorados y crujientes. Cada provincia argentina tiene su propia versión, desde las tucumanas fritas con comino intenso hasta las salteñas con papa y ají, pero todas comparten esa esencia que las convierte en el alimento perfecto para cualquier ocasión: un asado familiar, una reunión de amigos, un partido de fútbol o simplemente una cena rápida. En esta receta te enseñamos a preparar empanadas argentinas de carne al estilo clásico porteño, con la masa casera perfecta y un relleno jugoso que hará que tus invitados pidan más.
Las empanadas llegaron a América con los colonizadores españoles, pero en Argentina evolucionaron hasta convertirse en algo completamente propio. Lo que distingue a la empanada argentina es su relleno de carne cortada a cuchillo (no molida), la técnica del repulgue (el cierre decorativo que sella la empanada y que varía según la provincia) y la calidad de la masa, que debe ser fina, crujiente y mantecosa. A diferencia de empanadas de otros países, las argentinas son generalmente más pequeñas, individuales y perfectas para comer con la mano.
En Argentina, las empanadas son mucho más que comida: son cultura. Cada provincia se enorgullece de su estilo particular y existen concursos nacionales de empanadas. Las provincias del noroeste como Tucumán, Salta y Jujuy son consideradas las capitales de la empanada, con tradiciones que se remontan a siglos. El 4 de abril se celebra el Día Nacional de la Empanada Argentina, una fecha que refleja la importancia de este platillo en la identidad culinaria del país.
500 g de harina de trigo, 100 g de grasa de vaca (o manteca de cerdo), 1 cucharadita de sal, 1 cucharadita de pimentón dulce, 200 ml de agua tibia.
500 g de nalga o cuadrada de res cortada en cubitos pequeños (½ cm), 3 cebollas blancas grandes picadas finamente, 2 cebollas de verdeo (cebollín) picadas, 3 cucharadas de grasa de vaca (o aceite), 2 cucharadas de pimentón dulce, 1 cucharadita de comino molido, 1 cucharadita de ají molido (opcional, para picante), ½ cucharadita de pimienta negra, sal al gusto, 2 huevos duros picados, ½ taza de aceitunas verdes descarozadas, 1 huevo batido para pintar.
En un recipiente grande, mezcla la harina con la sal y el pimentón. Derrite la grasa de vaca y agrégala tibia a la harina. Mezcla con las manos o con un tenedor hasta obtener una textura arenosa. Agrega el agua tibia poco a poco, amasando hasta formar una masa lisa y elástica que no se pegue a las manos. Si la masa está seca, agrega una cucharada de agua; si está pegajosa, agrega un poco de harina. Envuelve la masa en plástico y refrigera durante al menos 30 minutos. El reposo es esencial para que el gluten se relaje y la masa sea fácil de estirar sin encogerse.
Calienta la grasa en una sartén grande a fuego medio-alto. Agrega la carne cortada en cubitos y sella durante 3 a 4 minutos, revolviendo para dorar por todos lados. Retira la carne y reserva. En la misma sartén, baja el fuego a medio y agrega las cebollas blancas. Cocina revolviendo durante 8 a 10 minutos hasta que estén bien transparentes y suaves — las cebollas son la base del sabor y no deben quedar crudas. Incorpora el pimentón, comino, ají molido y pimienta. Mezcla bien y cocina 1 minuto para activar las especias. Regresa la carne a la sartén, mezcla todo y cocina 5 minutos más. Agrega la cebolla de verdeo, ajusta la sal y retira del fuego. El relleno debe quedar jugoso pero sin exceso de líquido. Deja enfriar completamente antes de armar las empanadas. Cuando esté frío, incorpora los huevos duros picados.
Estira la masa sobre una superficie enharinada hasta un grosor de 2 a 3 mm. Corta discos de 14 a 15 cm de diámetro usando un plato pequeño o cortador. Coloca una cucharada generosa de relleno en el centro de cada disco, agrega una aceituna verde y un trozo de huevo duro si no lo mezclaste antes. Humedece los bordes del disco con un poco de agua usando el dedo. Dobla la masa por la mitad formando una media luna y presiona los bordes para sellar. Ahora viene el repulgue: pellizca el borde desde una punta, doblando la masa sobre sí misma en pliegues regulares hasta llegar al otro extremo. El repulgue no solo es decorativo — sella la empanada para que no se abra durante la cocción y no se escape el jugo.
Precalienta el horno a 200°C (400°F). Coloca las empanadas sobre una bandeja con papel de hornear, dejando espacio entre ellas. Pinta la superficie de cada empanada con huevo batido — esto les dará el brillo dorado característico. Hornea durante 20 a 25 minutos, hasta que estén doradas y la masa esté crujiente. Gira la bandeja a mitad de cocción para un dorado parejo. Las empanadas están listas cuando la superficie está uniformemente dorada y al golpear suavemente la base, suena hueco.
La carne debe cortarse a cuchillo en cubitos pequeños, no molerse. Esta es la diferencia fundamental entre una empanada argentina auténtica y otras versiones. La carne cortada a cuchillo tiene mejor textura y retiene más jugo durante la cocción. El corte ideal es nalga, cuadrada o bola de lomo — cortes magros pero tiernos.
La proporción de cebolla es clave: en una empanada argentina clásica, la cantidad de cebolla debe ser casi igual a la de carne. Las cebollas cocidas aportan dulzura natural y jugosidad al relleno. No escatimes en cebolla.
El relleno debe estar completamente frío antes de armar. Si está tibio, derretirá la grasa de la masa y las empanadas se romperán o no sellarán bien. Idealmente, refrigera el relleno durante al menos 2 horas o toda la noche.
La grasa de vaca es el ingrediente secreto tanto de la masa como del relleno. Le aporta un sabor característico que ni la manteca de cerdo ni la mantequilla pueden replicar. Se consigue en carnicerías argentinas o se puede preparar derritiendo grasa de res a fuego bajo.
Las más famosas de Argentina. Se fríen en grasa (no se hornean), llevan comino como especia dominante y son más pequeñas y compactas. El relleno lleva carne cortada a cuchillo, cebolla, comino, pimentón y ají molido. Su masa es más gruesa para soportar la fritura.
Las empanadas de Salta incluyen papa cortada en cubitos en el relleno, lo que les da una textura única. Llevan ají molido para un picor sutil y se hornean. Son más jugosas que las porteñas gracias a que el relleno se prepara con más caldo.
Una variación vegetariana clásica rellena de choclo (maíz tierno) rallado cocido con cebolla, queso y salsa blanca. Son populares en todo el noroeste argentino y perfectas para quienes no comen carne.
Depende del estilo regional y la preferencia personal. Las empanadas al horno son las más populares en Buenos Aires y la región central, con una masa más fina y crujiente. Las fritas son tradición en Tucumán y el norte, con una masa más gruesa que queda burbujeante y dorada al freír. Ambas son auténticas — la diferencia es regional, no de calidad.
Sí, las empanadas armadas (sin hornear) se congelan perfectamente. Colócalas en una bandeja en el congelador por 2 horas y luego transfiérelas a bolsas de congelador. Se conservan hasta 3 meses. Para hornear, no es necesario descongelar: colócalas directamente del congelador al horno a 190°C por 30 a 35 minutos.
Sí, las tapas de empanada compradas (como las de la marca Fargo o La Salteña) son ampliamente utilizadas en Argentina y dan un resultado excelente. Busca las tapas “para horno” si vas a hornear o “para freír” si vas a freír — la diferencia es el grosor y la cantidad de grasa en la masa. Las tapas caseras tienen mejor sabor, pero las compradas ahorran mucho tiempo.
El repulgue es el cierre decorativo que se hace en el borde de la empanada. Más allá de lo estético, cumple una función práctica: sella la empanada herméticamente para que no se abra durante el horneado y el jugo no se escape. En Argentina, cada provincia tiene su estilo de repulgue, y un empañadero experto puede identificar el origen de una empanada solo por su repulgue.
Las empanadas argentinas son mucho más que un bocado — son tradición, identidad y sabor reunidos en un pequeño paquete de masa dorada. Con carne cortada a cuchillo, cebollas bien cocidas, especias aromáticas y una masa crujiente y mantecosa, cada empanada es un homenaje a la rica cultura culinaria argentina. Preparar empanadas en casa requiere algo de tiempo, pero el proceso es gratificante y el resultado es incomparable. Anímate a hacer tus propias empanadas argentinas y compártelas con tu familia — porque como dicen en Argentina, no hay reunión que se precie sin una buena empanada.
Mezcla harina, sal y pimentón. Agrega grasa tibia derretida y mezcla hasta textura arenosa. Incorpora agua tibia poco a poco amasando hasta masa lisa y elástica. Envuelve en plástico y refrigera 30 minutos.
Sella la carne en cubitos en grasa caliente 3-4 min, reserva. Cocina cebollas 8-10 min hasta transparentes. Agrega pimentón, comino, ají y pimienta. Regresa la carne, cocina 5 min más. Deja enfriar completamente e incorpora huevo duro.
Estira la masa a 2-3 mm, corta discos de 14-15 cm. Coloca relleno, aceituna y huevo en el centro. Humedece bordes, dobla en media luna y sella con repulgue (pliegues decorativos en el borde).
Precalienta horno a 200°C. Coloca empanadas en bandeja con papel, pinta con huevo batido. Hornea 20-25 minutos girando la bandeja a mitad de cocción hasta que estén uniformemente doradas.
Corta la carne a cuchillo en cubitos pequeños — nunca uses carne molida para empanadas argentinas auténticas.
La proporción de cebolla debe ser casi igual a la de carne; las cebollas aportan dulzura y jugosidad esenciales.
El relleno debe estar completamente frío antes de armar — si está tibio, la masa se romperá.
La grasa de vaca es el secreto de sabor; consíguela en carnicerías o derrite grasa de res a fuego bajo.
Chef Goya es un renombrado experto culinario, conocido por su habilidad para transformar ingredientes simples en platos extraordinarios. Con más de dos décadas de experiencia en las cocinas más prestigiosas del mundo, ha perfeccionado el arte de la cocina, fusionando técnicas tradicionales con innovaciones modernas.Nacido en una familia Mexicana apasionada por la gastronomía, Chef Goya desarrolló su amor por la…
Seguir leyendo