Sopa de Tortilla: Receta Auténtica Mexicana (Sopa Azteca)

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Sopa de tortilla mexicana en un tazón de barro, con tiras crujientes de tortilla, aguacate, queso panela y crema

La sopa de tortilla — o sopa azteca, como le decimos en algunas partes de México — es de esos platos que primero conquistan por el aroma: chile pasilla tostándose en el comal, jitomate y ajo asados hasta que se les empiezan a quemar las cascaritas. Ese olor ya te avisa que algo bueno está por pasar. Es un caldo profundo de jitomate y chile seco, con tiras de tortilla frita flotando en la superficie, coronado con aguacate, queso panela, crema y más chile crujiente encima. Sencilla en su lista de ingredientes, pero con una técnica que, bien ejecutada, la convierte en uno de los platos más reconfortantes de la cocina mexicana.

Yo aprendí esta receta de sopa de tortilla viendo a mi tía en Puebla, quien insistía en un paso que muchas recetas se saltan: sofreír la salsa colada en aceite bien caliente hasta que oscurece y "truena" — así le decía ella — antes de agregar el caldo. La primera vez que la hice sin ese paso, licué el jitomate crudo y lo mezclé directo con el caldo; el resultado quedó aguado y ácido, sin ese sabor tostado y profundo que distingue a una buena sopa de tortilla de una sopa de tomate cualquiera. Ese sofrito es, literalmente, donde nace el sabor de este platillo.

¿Qué es la sopa de tortilla?

Según el Larousse Gastronomique de México, la sopa de tortilla es un caldo de pollo con jitomate, sazonado con chiles secos como el pasilla o el ancho y hierbas como el epazote, que se sirve con tiras de tortilla de maíz fritas. En esencia es una receta de aprovechamiento: nació para no desperdiciar las tortillas que ya se habían endurecido, cortándolas en tiras y friéndolas para darles una segunda vida crujiente. Con el tiempo se convirtió en un platillo con identidad propia que varía de región en región — en el Estado de México se prepara con venas de chile y abundante epazote, mientras que en Puebla algunas versiones caseras le agregan longaniza y un poco de tocino para un toque ahumado. Muchos usan "sopa azteca" y "sopa de tortilla" como sinónimos; el nombre depende más de la región y el restaurante que de una diferencia real en la receta.

Si te gusta esta combinación de salsa de chile tostado y tortilla frita, seguramente también te van a encantar nuestros chilaquiles rojos, la versión de desayuno de esta misma familia de sabores — la diferencia principal es que ahí los totopos se bañan y reposan en la salsa, mientras que en la sopa de tortilla las tiras se mantienen crujientes hasta el último momento, flotando encima del caldo en vez de mezcladas con él.

Sopa de Tortilla: Receta Auténtica Mexicana (Sopa Azteca)

Aprende a preparar la auténtica sopa de tortilla mexicana (sopa azteca): caldo de chile pasilla y jitomate con tiras de tortilla crujientes. Lista en 50 minutos.

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Sopa de tortilla mexicana en un tazón de barro, con tiras crujientes de tortilla, aguacate, queso panela y crema
Preparación20 minCocción30 minTotal50 minPorciones6

Ingredientes

Porciones

Preparación

  1. Asar los vegetales: en un comal o sartén seca a fuego medio-alto, asa los jitomates, el ajo y la cebolla durante 8-10 minutos, girándolos ocasionalmente, hasta que estén suaves y con la piel ligeramente carbonizada.
  2. Tostar los chiles secos: en el mismo comal, tuesta los chiles pasilla y ancho 15-20 segundos por lado — deben soltar aroma y volverse flexibles, pero sin quemarse ni ponerse negros. Colócalos en un tazón con agua caliente y déjalos remojar 10 minutos hasta que se suavicen.
  3. Licuar la salsa: coloca los jitomates, ajo y cebolla asados junto con los chiles remojados y escurridos en la licuadora. Agrega media taza de caldo de pollo y licúa hasta obtener una salsa tersa. Si buscas una textura sedosa, pásala por un colador fino.
  4. Sofreír la salsa: calienta las 2 cucharadas de aceite en una olla grande a fuego medio-alto. Vierte la salsa colada y cocina sin tapar 8-10 minutos, revolviendo de vez en cuando, hasta que oscurezca ligeramente y se concentre el sabor.
  5. Agregar el caldo: incorpora el resto del caldo de pollo y el epazote. Deja hervir suavemente 15-20 minutos a fuego bajo para que los sabores se integren. Sazona con sal al gusto.
  6. Freír las tiras de tortilla: mientras hierve el caldo, calienta el aceite en una sartén a fuego medio-alto. Fríe las tiras de tortilla en tandas pequeñas 2-3 minutos hasta que doren y estén crujientes. Escúrrelas sobre papel absorbente y espolvorea con un poco de sal.
  7. Servir: coloca un puñado de tiras de tortilla crujientes en el fondo de cada tazón. Vierte el caldo caliente encima justo antes de servir. Corona con pollo desmenuzado, aguacate, queso panela, crema y cilantro fresco. Sirve con cuartos de limón al lado.

Consejos

Consejos y trucos

  • Sofríe la salsa colada hasta que oscurezca. No te saltes este paso pensando que ya licuaste todo. Vierte la salsa colada en aceite bien caliente y déjala "chillar" — cocínala sin tapar 8 a 10 minutos, revolviendo de vez en cuando, hasta que se vea más oscura, brillante y haya reducido un poco. Ahí es donde se concentra el sabor; sin este paso, la sopa sabe a jitomate crudo diluido en agua.
  • No tuestes de más los chiles secos. El chile pasilla y el ancho solo necesitan 15-20 segundos por lado en el comal caliente, lo justo para que suelten aroma y se vuelvan flexibles. Si se queman o se ponen negros, amargan toda la sopa — y ese amargor no se corrige después, así que vale más quedarse corto que pasarse.
  • Cuela la salsa para una textura sedosa. Después de licuar, pasa la salsa por un colador fino presionando con el dorso de una cuchara. Es un paso opcional, pero marca la diferencia entre un caldo terso de restaurante y uno con pedacitos de cáscara de jitomate y chile flotando.
  • Sirve las tiras de tortilla justo al momento. Este es el error que más arruina la sopa de tortilla en casa: agregar los totopos mucho antes de servir. La técnica correcta es poner las tiras crujientes en el fondo del tazón vacío y verter el caldo hirviendo encima justo antes de comer — así conservas el contraste crujiente-suave que define al platillo. Si las dejas nadando en el caldo caliente más de un par de minutos, se ablandan por completo.
  • Usa un caldo de pollo con buen sabor de base. Como esta sopa lleva relativamente poco líquido comparado con otras sopas, la calidad del caldo se nota mucho. Si tienes tiempo, prepara nuestro caldo de pollo casero desde cero — la diferencia de sabor frente a un caldo de cubito es enorme. Si vas contra el reloj, un buen caldo de pollo en caja también funciona bien.
  • Fríe las tortillas en tandas pequeñas. Si saturas el aceite con demasiadas tiras a la vez, la temperatura baja y las tortillas absorben grasa en lugar de dorarse crujientes. Fríe en tandas de un puñado, escurriendo cada tanda sobre papel absorbente antes de la siguiente.

Variaciones

La sopa de tortilla cambia de cara según la región y la casa donde se prepare. En el Estado de México es común agregar venas de chile (la parte más picante) directamente a la salsa y usar epazote en abundancia. En Puebla, algunas versiones caseras — como la que aprendí de mi tía — incluyen longaniza y un poco de tocino frito que se agrega junto con la salsa, dándole un fondo ahumado y más sustancioso. Para una versión más ligera, puedes omitir la fritura de las tortillas y hornearlas con un poco de aceite en spray a 190°C durante 10-12 minutos hasta que doren; pierden un poco de crujiente, pero ganan en ligereza. Si prefieres una versión vegetariana, sustituye el caldo de pollo por caldo de verduras y omite el pollo desmenuzado — la salsa de chile pasilla y jitomate sigue siendo la protagonista y el sabor no se resiente. Y si te sobra pollo cocido de otra receta, esta sopa es el lugar perfecto para usarlo: la misma técnica de deshebrar que usamos en nuestros tacos de pollo desmenuzado funciona igual de bien aquí, con pechuga o con muslo.

Información nutricional

Por porción

rinde 6
Calorías340
Proteína20g
Carbohidratos27g
Grasa17g
Fibra6g
Sodio710mg
% del valor diario basado en una dieta de 2000 kcal.

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¿Con qué se sirve la sopa de tortilla?

La sopa de tortilla es prácticamente un platillo completo por sí sola, pero las guarniciones son las que la elevan. El aguacate en cubos es casi obligatorio — si quieres ir un paso más allá, sirve una porción aparte de nuestro guacamole para untar en tortillas calientes al lado. La salsa de aguacate es otra opción deliciosa si buscas algo más cremoso y con un toque picante para bañar cada cucharada. Acompaña con tortillas de maíz calientes, arroz mexicano blanco o rojo si quieres hacer la comida más sustanciosa, y no olvides los cuartos de limón — el toque ácido final es lo que redondea el sabor de toda la sopa.

Preguntas frecuentes

¿Cuál es la diferencia entre sopa de tortilla y sopa azteca?

Ninguna, en realidad — son el mismo platillo. El nombre varía según la región de México o el restaurante: en algunos lugares del centro del país se le llama sopa azteca, mientras que en otras zonas es simplemente sopa de tortilla. La receta base (caldo de jitomate y chile seco con tiras de tortilla frita) es la misma.

¿Cómo evito que las tiras de tortilla se pongan blandas?

La clave está en el momento en que las agregas. Coloca las tiras fritas en el fondo del tazón vacío y vierte el caldo hirviendo justo encima al momento de servir, no antes. Si preparas la sopa con anticipación, guarda las tiras fritas por separado en un recipiente sin tapar (para que no se humedezcan) y agrégalas solo al servir.

¿Puedo hacer esta sopa vegetariana?

Sí. Sustituye el caldo de pollo por caldo de verduras y omite el pollo desmenuzado. La salsa de jitomate y chile pasilla sigue dando todo el sabor; puedes compensar con más queso panela o frijoles negros de guarnición.

¿Se puede congelar la sopa de tortilla?

La base — la salsa sofreída mezclada con el caldo — se congela muy bien hasta por 3 meses en un recipiente hermético. Lo que no debes congelar son las guarniciones: las tiras de tortilla fritas, el aguacate y la crema siempre se agregan frescas al momento de servir, después de descongelar y recalentar la base.

¿Qué chile debo usar si no encuentro chile pasilla?

El chile ancho es el sustituto más cercano — da un sabor un poco más dulce y menos afrutado que el pasilla. El chile guajillo también funciona, aunque el resultado será más suave de sabor y de color más rojo que café. Evita sustituir con chile en polvo: el sabor tostado de los chiles secos enteros no se replica igual.

Conclusión

La sopa de tortilla es la prueba de que los platillos de aprovechamiento, hechos con cuidado, terminan siendo de los más queridos en la cocina mexicana. Con una salsa bien sofrita, chiles secos tostados sin quemarse y tiras de tortilla que llegan crujientes al tazón, tienes un platillo que reconforta como pocos — perfecto para una noche fría o cuando te sobran tortillas del día anterior. Anímate a prepararla este fin de semana y ajústala a tu gusto con las guarniciones que más te gusten.

Guadalupe Jimenez
Escrito porGuadalupe JimenezGuisos, moles y recetas con masa · Puebla y Oaxaca

En Chef Goya, Guadalupe firma la mayoría de las recetas mexicanas del sitio, especialmente los guisos largos, los moles y todo lo que lleva masa.

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